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El gobierno de Matteo Renzi pretende intensificar la presencia italiana en el exterior, a través de los recortes

de Juan Carlos Paglialunga (MAIE Patagonia- CGIE)

La precariedad en la cual está cayendo la red consular demuestra, una vez más, el desinterés del gobierno italiano no solo por los italianos en el exterior, sino también por la promoción del sistema Italia en el mundo.

No obstante los exponentes del gobierno y de la mayoría parlamentaria que lo sostienen declaren continuamente cuánto es importante intensificar la presencia de Italia en el mundo y la necesidad de conquistar nuevos mercados, los recortes indiscriminados en la red consular (como en el presupuesto que reciben las sedes) y el cierre de consulados y embajadas, hacen imposible el trabajo de los consulados.

Los límites que las leyes de estabilidad imponen al MAECI para contratar personal y la remuneración del personal italiano en el exterior, no generan suficiente interés en el personal y los funcionarios diplomáticos para cubrir puestos vacantes en embajadas y consulados. 

Juan Carlos Paglialunga (MAIE Patagonia -CGIE) con el Presidente del MAIE, Diputado Ricardo Merlo.

Al mismo tiempo, la red consular honoraria fue reducida a la mitad, no disponiendo de recursos y llegando al punto de que quien se desempeña como viceconsul, agente o corresponsal no solo realiza el trabajo gratis, sino que cubre los gastos operativos con dinero de su propio bolsillo. Para mantener la presencia de la red consular, al menos mínima, en las circunscripciones consulares del otro lado del océano y geográficamente más grandes, los cónsules más eficientes (los que tienen un genuino interés) se ven obligados a transformarse en cazadores de "personal que trabaje gratis".

No obstante el incremento en los ingresos de los consulados (impuesto a la ciudadanía), estos no pueden mantener un nivel adecuado para ofrecer los servicios a la los ciudadanos inscriptos en el AIRE, cada vez más. Una paradoja que describe la confusión del gobierno de Renzi sobre cuanto hace por los italianos en el mundo.

Pero la paradoja es todavía mayor. Mientras los consulados intentan ofrecer los servicios que deben a la comunidad, se exige a la red diplomática que genere más comercio, como si no existieran entes específicos con ese objetivo, por ejemplo, la red de Cámaras de Comercio y el ICE, organizaciones también de rodillas frente a los recortes en el presupuesto.

Los institutos italianos de cultura están obligados a transformarse en academias de lengua para generar recursos y se preocupan cada vez más por realizar cursos de italiano para autofinanziarse. 

Mientras estos institutos dejan de promover la cultura y se dedican a competir con las entidades creadas para difundir el idioma y la cultura italiana con un gran esfuerzo por parte del voluntariado de las comunidades locales, estas últimas fueron abandonadas no solo financieramente, sino también desde el punto de vista didáctico y proyectual, debido al número cada vez menor de directores didácticos en los consulados y a las zonas cada vez más grandes que se les asignan, imposibles de administrar.

En pocas semanas, el gobierno presentará la ley de estabilidad 2017. Esperemos que recuerde esta situación en sus propuestas y veremos si "el cambio es realmente un cambio de ruta, o si se continuará con el actual estado de confusión, en el cual se pretende valorizar a los italianos en el experior e intensificar la presencia de Italia en el mundo... a través de los recortes”.

  Juan Carlos Paglialunga (MAIE Patagonia- CGIE)

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